Adicciones y demás

Radiografía digital.

  • 29th Mayo
    2012
  • 29

Yo que caminaba desnuda frente a los fantasmas, y no sabía de la pasión más que mentiras. He terminado enredada en el prólogo de tu alma, y adicta al epílogo de tu cuerpo. A tus manos firmes y tímidas aferradas a mi espalda. A tus susurros levitando entre paredes blancas. A tu complicidad absoluta y mis aires de niña caprichosa. Ese universo que me ofreces envuelto entre tus labios, y esa felicidad contada por segundos. Ese puñado de días que cuelgan desde el calendario de tu ombligo.

  • 29th Mayo
    2012
  • 29

Distancias

No dejes que me pierda entre los árboles, ni que mis gritos espanten a los pájaros. No me quites ese último cigarrillo, ni el pedazo de calma que me ampara. Quédate a pensar en flores y serpientes; y dejemos las despedidas para la madrugada.

  • 29th Mayo
    2012
  • 29

Yo no tengo la culpa de que me gustes de esta manera tan absurda e irracional; ni de mis pasos cuando estás tú al rededor. Tú, con ese tacto tan sensual y descarado, con esa mirada determinada y esa voluntad tan radical, sí… Siempre, sí.

  • 27th Mayo
    2012
  • 27

Tanto tiempo preguntándome cómo olvidarte dejó fuera la posibilidad de darme cuenta de que en realidad nunca podría hacerlo: estaba enamorada y eras más importante de lo que alguna vez pretendí. Había olvidado que podemos elegir a quién querer, mas no dejar de hacerlo. Y yo te quería tanto, había elegido hacerlo (inconscientemente, porque tú y yo sabemos que ésa nunca fue mi intención, nunca) y mi cerebro, tan configurado para admirar, respetar y querer a gente como tú, jamás me iba a dejar olvidarte. La orden era contradictoria: quería olvidarte, pretendía hacerlo… pero éso no sucede y lo único que produjo fue confusión.

Esa orden arruina relaciones, relaciones como las que tú y yo teníamos, como las que pocas personas pueden lograr. Hemos sido un caso singular desde siempre, hemos sobrevivido a nosotros mismos, nos hemos herido, nos hemos fallado, nos hemos adorado y hasta repudiado para luego comprendernos -o tratar de hacerlo- y volver a intentarlo hasta fracasar de nuevo. Tanto lo hemos intentado y tanto hemos fracasado que pasamos de un sueño tuyo en el que eras un violento defensor de mi integridad física y emocional a uno mío en el que solo eras observador y ni por cortesía moverías un dedo por defenderme. Sí, mis sueños reflejaban lo que inconscientemente creía y nunca quería admitir: nos estábamos deteriorando y tú ya no querrías luchar una vez más por lo que teníamos. 

Cada vez que soñaba contigo, salía a fumarme un cigarrillo mientras recordaba aquella vez en la que dijiste que te la habías jugado tanto por mí, que ya no sabías si iba a llegar el día en el que no pudieras más. Para mí, ese día había llegado: habíamos estirado tanto la cuerda que había terminado cediendo, se había rasgado dejándonos sin mano derecha, ni consuelo. 

Yo despotricaba contra esa afirmación cursi que llevabas tatuada la frente, esa frase irritante que, para mi mente y sus mecanismos de defensa, mentía sobre la durabilidad de una amistad respecto a su carácter verdadero o falso; porque tú, que habías dicho que nuestra amistad era de verdad y por tanto resistente al PH más ácido, que me habías ubicado allí arriba en tu cabeza y habías prometido extrañarme si te faltaba, sí, tú, ya no estabas más en mi vida. 

Y aquí estaba yo, extrañándote tanto que de vez en cuando mi orgullo herido me fallaba, volaba y terminaba aterrizando en tu bandeja, solo para regresar solo, sin respuesta. Y era extraño, casi irreal, que no extrañara un solo beso, que no sufriera por tu negativa a mi enamoramiento. No me había dado cuenta de que mis sentimientos se habían neutralizado: nunca quise alejarme por miedo a perderte por completo y había terminado en una ciudad enorme sin ti, dejando que la distancia delinee mis emociones… Pero era tarde. al menos éso creía yo.

Pero ya ves, siempre tuviste más razón que yo, siempre cumpliste tus promesas mejor que yo… Así apareciste, extrañando y diciendo esa mentira que ya no lo es más; prohibiéndome comportarme como una nena, como siempre, pero estás… 

Nunca supe si lo que sentía fue también causa del alejamiento, asumo que sí, pero ahora ya no importa, porque como dice Benedetti, de ahora en adelante, sé que voy a quererte sin preguntas, sé que vas a quererme sin respuestas. 

Y tranquilo, que todo ahora es tan neutral como Suiza. No voy a volver confundida, ni tú vas a tener que cargar con la culpa de un amor no correspondido. Porque sí, te amo como siempre, pero mejor ubicado. Porque ahora sí puedo musicalizar nuestra situación y sonreír, porque todavía sigo queriendo que seas el padrino de mis hijos, y porque si tú quieres, puedo ser la tía cosentidora de los tuyos (aprovechándonos de cierta mujer que sí me dejará serlo)

  • 27th Mayo
    2012
  • 27
  • 27th Mayo
    2012
  • 27
  • 27th Mayo
    2012
  • 27

Algunas veces no puedo dormir. Otras, simplemente no quiero. Tal vez sea esta certeza de que la vida es demasiado corta como para desperdiciar 8 horas de nuestro precioso tiempo todos los días en la cama, abstraídos del mundo y de todo aquello que podría ofrecernos, negándonos todas estas sensaciones que la noche está dispuesta a ofrecernos, la razón de mi noctambulismo/insomnio constante. 

Quizá sea porque, superados los delirios y dilemas existenciales, queda siempre la sensación de haber perdido de vista numerosas oportunidades para sentir la vida per sei y lo último que desea mi ser, señores, es agotar mis segundos en una cama. 

  • 26th Mayo
    2012
  • 26

I let it fall, my heart, and as it felt you rose to claim it.

I set fire to the rain and I trough us into the flame.

  • 25th Mayo
    2012
  • 25

“A veces solo hace falta subir a un avión, o hacer uno de esos interminables viajes en autobús, en que luego no te puedes levantar porque te duelen las piernas. Luego despiertas y te das cuenta que tu cabeza está completamente despejada, y que todo lo demás se ha ido quedando en cada uno de los kilómetros que hicieron falta para llegar. Un sol que nunca se va, miles de estrellas por las noches, paseos bajo los árboles, ropas de muchos colores y sentimientos que van traspasando la piel, no sabes muy bien cómo ni por qué. Y entonces un día pides un deseo, uno de esos que nacen en las noches iluminadas de verano. Lo perseguiste hasta que te encontró y decidió cogerse fuerte a ti. Aprendiste a mirar por otras ventanas, y a darte cuenta que a veces no basta ir hacia el mismo sitio cuando no te cogen de la mano. También que hay veces que te cogen y piensas que vas a volar, pero justo antes deja de soplar el viento y te quedas completamente inmóvil en el mismo lugar. Y todo eso se queda impreso en una postal, con una playa enorme de fondo y miles de palmeras que se irán destiñendo con el paso de los años. Un recuerdo que se extinguirá como todas esas estrellas que se van cuando el sol viene a despertarlas. Sin embargo hay veces que una historia puede repetirse, claro que quizá la magia ya se haya apagado, y nunca se sabe si con las primeras hojas que caen y esas corrientes de aire logrará seguir volando o se hundirán también en la tierra. Aunque supongo que a veces no depende solo de mí.”

  • 12th Mayo
    2012
  • 12

“Que no, capullo, que las personas que se quieren no se insultan ni se maltratan. Las personas que se quieren se preparan zumos de naranja o se regalan abrazos cuando más se necesitan y se dicen te quiero después de despedirse. Así que si vamos a pasarnos la vida insultándonos o hiriéndonos, prefiero no hablarte nunca más, porque yo ya no quiero insultarte más… Que yo a ti te quiero, te quiero más que antes y ya no puedo hacer ésto.”

  • 4th Mayo
    2012
  • 04

Lo que menos me gusta de echar de menos a alguien es que funciona a rachas, a días, por momentos, en lugares concretos. Cuando menos te lo esperas, llega sin avisar, se queda por un tiempo indefinido. No puedes dejar de hacerlo, aunque lo intentes. Escuece, duele, quema, pica, desgarra, rompe, congela, hiela, arde, arranca, hiere, desquebraja, te hunde, te asfixia.

¿He dicho que duele? Sí, y mucho. Te despiertas y no sabes qué va a pasar.

Porque a veces, como dice Sabina, hasta las suelas de mis zapatos te echan de menos.

  • 4th Mayo
    2012
  • 04

Ven y véndeme la idea del paraíso a orillas de la Costa Adriática o entre los Alpes Suizos.

  • 1st Mayo
    2012
  • 01

“… Una mala acción nunca subsana otra porque no hay dos malas acciones exactamente iguales. Para las víctimas del agravio, la verdadera satisfacción solo puede hallarse en uno de estos dos extremos: el perdón absoluto o el ajuste de cuentas. 

Nuestra historia no trata del perdón.”

  • 30th Abril
    2012
  • 30

Me había prometido no volver a escribir en un espacio abierto; nada muy personal nunca, nada que ponga en relieve las condiciones emocionales por las que atravesamos. Y aquí estoy. Huyendo a mi rincón digital favorito: un blog. Ya no son poemas seudosuicidas, ni relatos alpinchistas o despechados… solo son escritos normales, desahogos emocionales de una chica que necesita recurrir a la mejor terapia con la que pudo contar: escribir, divagar entre palabras y así dejar que entre sus dedos se escurran las lágrimas que brotan de vez en cuando de sus ojos. Y así, aprovecharse de la madrugada, tomar un par de cigarrillos y dejar que la nostalgia la embargue un solo momento, para poder salir por la mañana con una sonrisa estampada en los labios, aunque duela sonreír.


En fin, por ahora solo me queda volver a soñar con el regazo de mi madre, hasta tenerla cerca y volver a sentirme tan segura como ayer.

  • 11th Febrero
    2012
  • 11